De dónde viene Picasso

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“¡Cuántas veces aquel que contemplaba una obra casi perfecta de nuestro artista no se ha visto desorientado y sorprendido, al advertir cómo, en medio de un acabado casi milagroso del conjunto, un detalle, uno solo, un detalle de voluntaria imperfección, una mano monstruosa o un ojo mal colocado, parecían revelar una impotencia allí donde, justamente, la dominante general era, al contrario, la de una virtuosidad acabada!”

Pablo Picasso en tres revisiones (1930) | Eugenio d’Ors

– Cuando conocí a las Señoritas de Avignon se me abrieron lo ojos. [A quién carajo le importa la simetría. Concluí.]

Las Señoritas de Avignon - Pablo Picasso

– De dónde vienen las musas – se inquieta Pablo. – Ni puta idea – responde Picasso. | Señoritas de Avignon, 1907.

– La vez que hallé el Guernica. Juró que pensé en Acho. Luego me enteré de la Legión Cóndor y la Guerra Civil Española de 1936.

guernica 1

– Aquí no habita el olvido. | Guernica, 1937.

– Y un fin de semana en el mercadillo de 28 de Julio una disco-tienda puso una música extraña. El estribillo era ‘Pintaba Picasso, pintaba..”. [No puede ser, hasta música tiene Picasso]

 

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La inutilidad de los libros | Roberto Arlt [1933]

Roberto Arlt

Roberto Arlt [Bs.As. 1900 – 1942]

Me escribe un lector: “Me interesaría muchísimo que usted escribiera algunas notas sobre los libros que deberían leer los jóvenes, para que aprendan y se formen un concepto claro, amplio, de la existencia (no exceptuando, claro está, la experiencia propia de la vida)”.

No le pide nada a usted el cuerpo, querido lector. Pero, ¿en dónde vive? ¿Cree usted acaso, por un minuto, que los libros le enseñarán a formarse “un concepto claro y amplio de la existencia”? Está equivocado, amigo; equivocado hasta decir basta. Lo que hacen los libros es desgraciarlo al hombre, créalo. No conozco un solo hombre feliz que lea. Y tengo amigos de todas las edades. Todos los individuos de existencia más o menos complicada que he conocido habían leído. Leído, desgraciadamente, mucho.

Si hubiera un libro que enseñara, fíjese bien, si hubiera un libro que enseñara a formarse un concepto claro y amplio de la existencia, ese libro estaría en todas las manos, en todas las escuelas, en todas las universidades; no habría hogar que, en estante de honor, no tuviera ese libro que usted pide. ¿Se da cuenta?

No se ha dado usted cuenta todavía de que si la gente lee, es porque espera encontrar la verdad en los libros. Y lo más que puede encontrarse en un libro es la verdad del autor, no la verdad de todos los hombres. Y esa verdad es relativa… esa verdad es tan chiquita… que es necesario leer muchos libros para aprender a despreciarlos.

Piense esto: si cada libro contuviera una verdad, una sola verdad nueva en la superficie de la tierra, el grado de civilización moral que habrían alcanzado los hombres sería incalculable. ¿No es así? Ahora bien, piense usted que los hombres de esas naciones cultas, Alemania, Inglaterra, Francia, están actualmente discutiendo la reducción de armamentos. ¿Para qué sirve esa cultura de diez mil libros por nación, volcada anualmente sobre la cabeza de los habitantes de esas tierras? ¿Para qué sirve esa cultura, si en el año 1930, después de una guerra catastrófica como la de 1914, se discute un problema que debía causar espanto?

¿Para qué han servido los libros, puede decirme usted? Yo, con toda sinceridad, le declaro que ignoro para qué sirven los libros.

Si usted conociera los entretelones de la literatura, se daría cuenta de que el escritor es un señor que tiene el oficio de escribir, como otro de fabricar casas. Nada más. Lo que lo diferencia del fabricante de casas, es que los libros no son tan útiles como las casas, y después que el fabricante de casas no es tan vanidoso como el escritor.

En nuestros tiempos, el escritor se cree el centro del mundo. Macanea a gusto. Engaña a la opinión pública, consciente o inconscientemente. No revisa sus opiniones. Cree que lo que escribió es verdad por el hecho de haberlo escrito él. Él es el centro del mundo. La gente que hasta experimenta dificultades para escribirle a la familia, cree que la mentalidad des escritor es superior a la de sus semejantes y está equivocada respecto a los libros y respecto a los autores. Todos nosotros, los que escribimos y firmamos, lo hacemos para ganarnos el puchero. Nada más. Y para ganarnos el puchero no vacilamos a veces en afirmar que lo blanco es negro y viceversa. Y, además, hasta a veces nos permitimos el cinismo de reírnos y de creernos genios…

La mayoría de los que escribimos, lo que hacemos es desorientar a la opinión pública. La gente busca la verdad y nosotros les damos verdades equivocadas. Lo blanco por lo negro. Es doloroso confesarlo, pero es así. Hay que escribir. En Europa los autores tienen su público; a ese público le dan un libro por un año. ¿Usted puede creer, de buena fe, que en un año se escribe un libro que contenga verdades? No, señor. No es posible. Para escribir un libro por año hay que macanear. Dorar la píldora. Llenar páginas de frases.

Es el oficio, ‘el métier’. La gente recibe la mercadería y cree que es materia prima, cuando apenas se trata de una falsificación burda de otras falsificaciones, que también se inspiraron en falsificaciones.

Si usted quiere formarse “un concepto claro” de la existencia, viva. Piense. Obre. Sea sincero. No se engañe a sí mismo. Analice. Estúdiese. El día que se conozca a usted mismo perfectamente, acuérdese de lo que le digo en ningún libro va a encontrar nada que lo sorprenda. Todo será viejo para usted. Usted leerá por curiosidad libros y libros y siempre llegará a esa fatal palabra terminal: “Pero sí esto lo había pensado yo, ya”. Y ningún libro podrá enseñarle nada.

Salvo los que se han escrito sobre esta última guerra. Esos documentos trágicos vale la pena conocerlos. El resto es papel.

CÓMO SE EDITA UN TEXTO: LAS CINCO REGLAS DE BOTSFORD

Botsford

Daniel Gascón

manuscrito

[Gardner Botsford fue editor de The New Yorker. En este extracto de Life of Privilege, Mostly, expone unas reglas para editar un texto.]

A principios de 1948, la entrega de «Carta desde París» y «Carta desde Londres» se trasladó desde el domingo a un día más civilizado de la semana, y a mí me trasladaron con ella. Otra persona pasó a encargarse de las noches de domingo y empecé a dedicar la mayor parte del tiempo a editar largas piezas factuales:«Perfiles», «Reportajes» y textos de ese tipo. Seguí editando a Flanner y Mollie Panter-Downes –de hecho, a partir de entonces edité todo lo que cualquiera de los dos escribiese para la revista–, y también me asignaron a varios escritores de primera clase del New Yorker, con muchos de los cuales formé alianzas permanentes. Eso implicaba menos tiempo con los escritores de menor calidad con los que había…

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El bandoneón

Con algo de retraso, el siempre audaz viajero, Martín Pilco, aborda el metro parisino para llegar puntual a su cita en Du pain et des idees. Súbitamente, al escuchar las melodías románticas de un bandoneón viene a su memoria turbios recuerdos de su malquerida Lima.

Era una muy jodida tarde de agosto para Martín, pero eso parece no importarle a los músicos que estando en el Métro de Paris o en la Av. Javier Prado, igual piden una moneda.

Du pain et des idees


BOULANGERIE | Lo primero que pedirá el Capitán Martín, será un croissant.

Un lunes en La Unidad

Imagen

86° Aniversario Institucional, 167° Años de Fundación

El lunes bolognesiano consistía en cantar los tres “himnos sagrados” (Himno del Perú, Himno a Tacna, e Himno Bolognesiano), este ritual se completaba con repetir el juramento del héroe, todos a la orden de un brigadier debíamos gritar: “Tengo deberes sagrados que cumplir, y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”.

Habían otras tradiciones como el peregrinaje al Campo de la Alianza coreando la Marcha del 26 de Mayo, en cuya batalla los estudiantes y profesores de 1880 – del entonces Liceo de la Independencia – formaron el Batallón Victoria para defender Tacna.

Durante los once años que estudié en La Unidad, los profesores todavía mantenían la actitud militarista que caracterizó a este colegio por varias décadas. Sé que a muchos les desagradan esas cosas, pero debo reconocer que esa disciplina espartana, en muchos casos, no ha sido en vano.

IIE Coronel Francisco Bolognesi

“Levantando muy alta la frente
en la vida sabremos marchar,
por la senda gloriosa que el héroe
señaló con su gesto inmortal.
Ya más nunca seremos cautivos.
¡Nuestra patria tendrá libertad!
¡Porque el suelo bendito de Tacna
para siempre juramos guardar!”
—-  estrofa del Himno bolognesiano.

2005 IEE Coronel Francisco Bolognesi
1983 CN Coronel Francisco Bolognesi
1955 GUE Coronel Francisco Bolognesi
1929 CN de Varones de Tacna
(1883-1929) Liceo de Tacna
1861 Liceo de la Independencia
1848 Liceo de la Victoria

Fotos rescatas por Eduardo Jaliri Ramos.

GUE Coronel Bolognesi Escolta 70'

GUE Coronel Bolognesi Escolta 65′. Los integrantes son, de izquierda a derecha: Raúl Eyzaguirre, Jesús Suarez y Enrique Quina y en la segunda fila Juan Pablo Cánepa, José Santamaría y Enrique Eyzaguirre.

Insignias desde 1929, Año de la Reincorporación.

Insignias desde 1929, Año de la Reincorporación.

Batallones de Desfile 80'

Batallones de Desfile 80′

La Formación 80'

La Formación 80′

Plana Docente de Primaria fines de los 90' . Con el traje rojo, y joven todavía, mi profesora Lili Nieto, sus clases de Historia del Perú eran alucinantes, hasta ahora recuerdo muchos pasajes incásicos y republicanos.

Plana Docente de Primaria fines de los 90′ . Con el traje rojo, y joven todavía, mi profesora Lili Nieto, sus clases de Historia del Perú eran alucinantes, hasta ahora recuerdo muchos pasajes incásicos y republicanos.

Renovación de Escolta a fines de los 90'.

Renovación de Escolta a fines de los 90′.

Frontis de 'La Unidad', Calle Modesto Molina s/n Cercado de Tacna.

Frontis de ‘La Unidad’, Calle Modesto Molina s/n Cercado de Tacna.

El Tajo de Alberto Caeiro (heterónimo de Fernando Pessoa)

Fernando Pessoa

Caeiro es lo mismo que Pessoa.

El Tajo es más bello que el río que corre por mi pueblo
Pero el Tajo no es más bello que el río que corre por mi pueblo
Porque el Tajo no es el río que corre por mi pueblo.
El Tajo tiene grandes barcos
Y navega en él todavía,
Para aquellos que ven en todo lo que allá no está,
La memoria de las naves.
El Tajo desciende de España
Y el Tajo entra en el mar en Portugal.
Eso todos lo sabemos.
Pero pocos saben cuál es el río de mi pueblo
Y hacia adonde va
Y de dónde viene.
Y por eso, porque pertenece a menos gente,
Es más libre y más ancho el río de mi pueblo.
Por el Tajo se va al Mundo.
Más allá del Tajo está América
Y la fortuna para los que la encuentran.
Nadie pensó nunca en lo que hay más allá
Del río de mi pueblo.
El río de mi pueblo no hace pensar en nada.
Quien está a su orilla sólo está a su orilla.